Es un plato típico, sencillo y sabroso, en especial para el invierno. Se puede preparar con diversos tipos de carne, no obstante en la región se prepara con gallina criolla. INGREDIENTES: 1 pollo o gallina, etc. 1 trozos de zapallo 1 papa por persona. 1/2 taza de choclo. 1/2 taza de arvejas. 1/2 taza de zanahorias. sal, ajo, agua en cantidad necesaria 1 1/2 taza de arroz PREPARACIÓN: En una olla se colocan la carne o el pollo con agua necesaria según los comensales. Se agregan las papas, el zapallo cortado en trozos según la cantidad de personas, y el resto de los ingredientes. Se tapa la olla, se abre y se agrega el arroz. Se deja hervir tapada 2 minutos más y se corta el fuego. Finalmente se deja reposar unos 15 minutos en la olla.
Es uno de los platos más suculentos y tradicionales del sur peruano, en especial de Tacna y Arequipa. El adobo es una forma de maceración de la carne, en la antigüedad se utilizaba para conservarla. Se prepara a base de chancho o cerdo en una vasija grande de barro, la forma tradicional es cocinarlo a la leña. INGREDIENTES: Cuatro trozos de carne de cerdo Tres cucharadas de ají amarillo Una cucharadita de ají panca Cuatro cucharadas de vinagre blanco Tres pimientas de chapa Una cucharadita de palillo ,Aceite Sal, pimienta, comino y orégano PREPARACIÓN: Macerar el cerdo por una hora con los ajíes, el vinagre, las pimientas de chapa, el palillo y sazonar con sal, pimienta, comino y orégano al gusto. Dorar la carne en una sartén con un poco de aceite y agregar todo el jugo de la maceración. Añadir agua que lo cubra y cocer a fuego lento hasta tener una salsa un poco suelta. Servir acompañado con camotes, sarandajas, arroz y salsa de cebolla...
Cuenta una historia que un día dos viajeros cabalgaban por el antiguo camino. Tendieron unos cueros de camero y a corta distancia dejaron sus caballos que se encontraban cansados por el largo viaje desde Tarata y al pasar por la Quebrada del Diablo deciden descansar unos breves instantes, es cerca de media noche, una densa niebla “Kamanchaca” cubría el camino. De pronto, escucharon unos pasos que se acercaban, un desconocido estaba delante de ellos y los invitaba entrar en su mansión al pasar la noche. En ese instante los arrieros se dan cuenta que a pocos pasos se encontraba la mansión y llevados por una fuerza mayor lo siguen. Ramón y Pedro así se llamaban los arrieros, asombrados por lo que veían mucha comida, fruta, licores finísimos y joyas de oro el señor decía: -Esos son mis tesoros Al ver tanta riqueza junta uno de ellos asombrado exclamó ¡Jesús!... Y al instante desaparece todo, al amanecer se dieron cuenta que tal mansión no existía y todo era como una m...
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